Mostrando entradas con la etiqueta escritor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritor. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de noviembre de 2012

Concurso de cuento corto

¡Nuevo concurso! Esta vez de cuentos cortos. El premio es la publicación de un libro y su difusión.
Bases y condiciones consultando en escritorescrac@gmail.com.
¡Suerte!

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Colección Umberto Eco

Buenas noticias! La Nación lanzó otra colección de autor. Esta vez se trata de Umberto Eco.
A la entrevista realizada en su casa en Milán (ver en http://www.lanacion.com.ar/1519155-el-gran-professore), suman el lanzamiento de la colección con dieciséis obras del autor. Cada título será vendido por la suma de $29,90, de forma semanal, todos los sábados desde el 27/10/2012 al 09/02/2013. Entre ellos está el emblemático y más conocido "El nombre de la rosa" y su última publicación "El cementerio de Praga".
Gente, a disfrutarlo. Les aconsejo encargarlo en el revistero de paso camino a sus hogares; y de confianza, por supuesto.
Hasta la próxima.

lunes, 30 de julio de 2012

Las novelas, según Lawrence


Actualmente estoy leyendo un clásico, "El amante de Lady Chatterley", de D. H. Lawrence. Les contaré más cuando lo termine...
Les traigo un extracto genial sobre las novelas... casi autorreferencial:

"(…) incluso la sátira es una forma de simpatía. Es la forma en que nuestra simpatía fluye y refluye lo que realmente determina nuestras vidas. En esto reside la enorme importancia de la novela cuando el tratamiento es el adecuado. Puede informarnos y trasladar a nuevos lugares el curso de nuestra consciencia solidaria, o puede hacer que nuestra simpatía se repliegue como rechazo a las cosas que han muerto. Por eso la novela, con un tratamiento adecuado, puede poner al descubierto los recovecos más secretos de la vida: porque son los lugares pasionalmente secretos de la vida, por encima de todo, los que la marea de la conciencia sensible debe cubrir y dejar al descubierto, limpiar y refrescar.
Pero la novela, como el cotilleo, puede también excitar simpatías y rechazos ilícitos, mecánicos y letales para la mente. La novela puede glorificar los sentimientos más corrompidos, siempre que sean convencionalmente “puros”. En ese caso la novela, como la maledicencia, acaba estando viciada y, como la maledicencia, tanto más viciada en cuanto que siempre está de modo ostensible del lado de los ángeles.
(…) por esta razón el cotilleo era humillante. Y por la misma razón la mayoría de las novelas, especialmente las populares, son humillantes también. Actualmente el público responde sólo positivamente cuando se apela a sus vicios."
D.H. LAWRENCE – EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY

sábado, 16 de junio de 2012

Un poco de poesía I


El pueblo no te extraña ni te necesita.
Tu ausencia pasa desapercibida.
No vuelvas más!
Todo sigue igual, inclusive mejor que nunca
Nada parece faltar.
Todo sigue su marcha y las cosas
Están en su lugar.
Y te creías el rey!

----------


Y qué harás para entenderme?
Acaso en el quehacer diario
La perfección, un imaginario
Y así seguirás, hasta perderme?

lunes, 30 de abril de 2012

"Invenciones del recuerdo", de Silvina Ocampo

Ernesto Montequin nos presenta y edita este libro exquisito. En su nota preliminar (muy necesaria, por cierto) nos ubica en el contexto histórico y personal de la escritora. Son fragmentos, en poesía, autobiográficos, algunos anecdóticos, otros más descriptivos. Pero siempre como postales de recuerdos infantiles en donde, si bien somos testigos de los recuerdos de la autora, es inevitable realizar comparaciones y traer a la nostalgia los propios.
Los pasajes, preciosos. Cuando uno lee poesía sin estar acostumbrado, a veces viene con el ritmo acelerado que puede tener la prosa. Es cuestión de detenerse en las palabras, deleitar los versos, disfrutar los silencios que dan los puntos y las comas.
Pero mejor que contarles es mostrarles. Aquí van dos fragmentos seleccionados que me encantaron:

"Andá a lavarte la cara, a cambiarte de vestido y de zapatos,
a peinarte como Dios manda,
que hoy vienen visitas."
Cada vez que oía esa frase
para un cumpleaños,
ese "vienen visitas"
la desesperaba.
Conocía los preparativos:
la mantelería, las porcelanas, la platería
que salían a relucir. 
Hubiera preferido ser pobre.
Le parecía que las riquezas 
labraban prisiones en torno
a quienes las poseían.
"Mamá, quisiera ser pobre",
dijo un día a su madre.


---


Lo que falta en los recuerdos de infancia es la continuidad:
son como tarjetas postales,
sin fecha,
que cambiamos caprichosamente de lugar.
Algo se interrumpe y se corta para siempre.

(¡Gracias, amigo, por este buenísimo obsequio!)

viernes, 20 de abril de 2012

De lector a escritor II

Y, a veces, es sólo escribir por escribir. La mayoría del tiempo pienso la prosa, que sea ligera, que exprese lo que digo de manera ordenada y lo más certera y justa posible (Mark Twain: “la diferencia entre la palabra correcta y la casi correcta es la misma que entre una luciérnaga y un relámpago”). Escribo una o dos oraciones, me detengo, reviso, chequeo, y prosigo con la idea. Y generalmente la idea es madurada y masticada antes, con mucha anticipación y procesándola, pensando todos los detalles y las aristas. Así que el momento de la escritura no es fluido.
Cómo debería ser el proceso de escribir? Leí a Isabel Allende que lo de ella era una pura inspiración, que arrancaba y seguía y seguía hasta que la “musa inspiradora” se acabara. Claro que con una historia con inicio, final y desenlace pensados.
Pero también he leído de escritores que procesan más sus textos, o que una página o unos renglones son tan estudiados y analizados como creo que yo estoy haciendo.
En fin, pareciera que cuando uno es genuino y escribe a medida que las ideas se aparecen en la cabeza, creo que es la única manera de escribir fluido, sin pensar en la frase ni intentar completar todo y no dejar huecos en la prosa; sin revisar exhaustivamente en busca de una prosa “atrapante” y “mágica” que nos transporte al lugar desde el que se escribe. No, no. No sé si se puede contar una gran historia ficcional sin chequear un poco lo escrito. Aunque me gustaría que así fuera.
Uno tiene que estar tranquilo para escribir? Sí, eso creo que sí. Estar sola en casa toda la tarde me ayudó mucho. Y fue en la ducha cuando me empezó a salir música y versos de la cabeza. Momento mágico para mí sin duda. Pocas veces en la vida he sentido esa sensación de sacar arte de adentro mío, sin reglas ni condicionamientos ni directrices ni nada. Sólo con la poesía lo sentí así. Después juego con la rima.
Igual, me gusta más la prosa. Me encanta la prosa. Y, será porque es fluida…

Algún día, una novela saldrá de estas manos y esta cabeza. Lo sé.

sábado, 17 de marzo de 2012

Medianoche en París

Hemingway: -No escribirá bien si tiene miedo de morir. ¿Lo tiene?
Gil: -Sí. Yo diría que es quizá mi mayor miedo.
H: -Es algo que les ha pasado y pasará a todos los hombres.
G: -Yo sé, pero...
H: -¿Ha hecho el amor con una gran mujer?
G (titubeando): -Bueno, mi prometida es bastante sexy.
H: -Y cuando le haces el amor, ¿sientes una pasión maravillosa y verdadera; y, al menos entonces, pierdes el miedo a morir?
G (piensa): -No, no suele ocurrirme.
H: -Creo que el amor real y verdadero crea una tregua con la muerte. La cobardía viene de no amar o de no amar bien, que no es lo mismo. Y cuando el hombre valiente y veraz mira cara a cara a la muerte, como los cazadores de rinocerontes que conozco, o Belmonte, un valiente, como aman con verdadera pasión apartan a la muerte de su mente hasta que vuelve, como todos los hombres; y entonces es hora de volver a hacer el amor de verdad otra vez. Piénselo bien.

Vi la película. Al llegar a esta conversación, pausa, rewind, play. Vuelta a escucharla una y otra vez. Me pareció un momento exquisito de la película. Hoy, se las comparto.

Conversación entre el escritor Ernest Hemingway y Gil, el protagonista de la película interpretado por Owen Wilson, de la película "Medianoche en París", dirigida por Woody Allen.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Sábado

¡Sábado! El cuerpo y la mente se relajan; bajamos la velocidad de nuestras acciones diarias y seguramente sonreímos un poco más a lo largo del día. Me inspiran los sábados: un día mixto entre el movimiento comercial, que es un poco más abundante, y la tranquilidad y sosiego de los que comenzamos el fin de semana (hay que reconocer que no para todos el domingo es día de descanso). Tanto me inspira que me he sentido a lo largo del día con ganas de escribir.
El tema es de qué. Me pasa que quiero escribir de todo. Empiezo a pensar en, por ejemplo, el día soleado que es hoy; lo cual me recuerda al momento en que lo disfruté cuando caminé unas cuadras; en esas cuadras que caminé vi una planta florecida; pensé en que esa flor me recordaba cuando alguna vez viví en Temperley de pequeña; tenía 6 años; la escuela primaria, mi maestra de primer grado... me quería tanto, pero cómo era que se llamaba? Había tenido un hijo hace poco, se maquillaba mucho, me hacía escribir sobre el lugar de la patagonia al que íbamos a ir a vivir en mi primer cuaderno (un éxito de tapa roja, letras blancas, sé que en algún lugar todavía existe)...
Un pensamiento me lleva al otro, y ese al otro, y ese al otro. Me es muy común, inclusive en una conversación, que eso me pase. A veces no me entienden cuando "salgo con un tema que nada que ver". ¡Es que estuve pensando mucho mientras tanto! Ahora hay una publicidad, creo que de una tarjeta de crédito, que relaciona una causa con un efecto, el cual a su vez es causa de otro efecto. Está bueno. Debería estarlo, ya que de esa manera pienso mucho, ja. Relacionando cosas.
Y alguna vez podré hilar todo en una sola historia. En realidad, dormida he soñado historias dignas de una gran novela, en donde sigo un sólo hilo conductor; pero despierta no puedo evitar saltar de idea en idea, como en un zapping de imágenes a veces vertiginoso. Confieso que me divierte relacionar todo, buscar coincidencias.
¿Era Beatriz? ¿O Susana? Sigo sin poder recordarlo...

lunes, 18 de julio de 2011

De lector a escritor

Mujer de pocas palabras. De verdad. Pero de repente, creo que tanto observar la vida, leer infinidad de libros, recorrer varias calles, sentir el vértigo de las ciudades y llenarme de ruidos, olores, vistas... no sé, todo eso quiero de repente plasmarlo y dejarlo salir. Siempre con un impulso por escribir, que cada vez que intento disciplinar y que salga en forma de una buena historia se anula, esta vez opté por empezar por lo más "relajado"; al estilo torre de babel, lo que vaya surgiendo en mi cabeza irá a parar acá. Así de simple. Así de esta manera.
Y como objetivo principal, lograr escribir tal como lo pienso, de forma corrida, intensa y sin parar; dejar de temer a "la hoja en blanco", y que llegue la fluidez, la espontaneidad. Como pensar en voz alta. Sí, como un monólogo. O casi.
En fin, pasar de ser lector, a ser escritor. A que me lean.