Actualmente estoy leyendo un clásico, "El amante de Lady Chatterley", de D. H. Lawrence. Les contaré más cuando lo termine...
Les traigo un extracto genial sobre las novelas... casi autorreferencial:
"(…) incluso la sátira es una forma de simpatía. Es la forma en que nuestra
simpatía fluye y refluye lo que realmente determina nuestras vidas. En esto
reside la enorme importancia de la novela cuando el tratamiento es el adecuado.
Puede informarnos y trasladar a nuevos lugares el curso de nuestra consciencia
solidaria, o puede hacer que nuestra simpatía se repliegue como rechazo a las
cosas que han muerto. Por eso la novela, con un tratamiento adecuado, puede
poner al descubierto los recovecos más secretos de la vida: porque son los
lugares pasionalmente secretos de la vida, por encima de todo, los que la marea
de la conciencia sensible debe cubrir y dejar al descubierto, limpiar y
refrescar.
Pero la novela, como el cotilleo, puede también excitar simpatías y rechazos
ilícitos, mecánicos y letales para la mente. La novela puede glorificar los
sentimientos más corrompidos, siempre que sean convencionalmente “puros”. En
ese caso la novela, como la maledicencia, acaba estando viciada y, como la
maledicencia, tanto más viciada en cuanto que siempre está de modo ostensible
del lado de los ángeles.
(…) por esta razón el cotilleo era humillante. Y por la misma razón la
mayoría de las novelas, especialmente las populares, son humillantes también.
Actualmente el público responde sólo positivamente cuando se apela a sus
vicios."
D.H. LAWRENCE – EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY